Como su propio nombre indica, la Terapia Estratégica es BREVE.

 

A partir de la primera sesión – en ocasiones- ya pueden comenzar a producirse pequeños cambios dentro de la estructura del problema.

 

La persona que acude a terapia necesita ayuda, y desea sentirse bien lo antes posible.

 

En la primera sesión, el terapeuta que sigue la línea de la TBE ya puede introducir la semilla del cambio en la persona que nos pide ayuda, a través del diálogo terapéutico, que se inicia ya desde la entrada a la consulta.

 

Dentro del diálogo estratégico, el terapeuta intenta desvelar la lógica que maneja la persona y que le impide resolver la situación que trae y que le bloquea.

Además se pueden utilizar estrategias – estudiadas y comprobadas- que ayudan a cambiar el punto de vista del problema; el cambio de estrategias es útil porque nosotros solemos quedarnos bloqueados intentando resolver un problema utilizando siempre la misma solución, aunque ésta ya nos haya demostrado que no sirve (por ej.: siempre estamos diciendo a nuestros hijos que estudien, nos enfadamos, y ellos nunca responden…, la estrategia de repetir siempre lo mismo, no sirve!).

 

Normalmente antes de diez sesiones la persona nota cambios que le acercan al objetivo terapéutico establecido.

 

Estos pequeños cambios son objetivos que se va marcando el terapeuta estratégico, y la suma de esos pequeños cambios llevará a la persona a un cambio mayor y más importante.

 

Este proceso de cambios, que se van sucediendo de sesión en sesión, servirán a la vez como estímulo para la persona, que irá llegando así al objetivo terapéutico.

 

Pero a menudo, los problemas que nos llegan a terapia son como las matriushkas rusas: cada vez que abres una, sale otra… Así, en ocasiones, la persona viene a la consulta por un problema determinado y, una vez resuelto éste, pueden aparecer otros y se debe continuar trabajando!